Educación

Los beneficios de la educación rural en Los Pastorcitos y Pastorcitas

10 de noviembre de 2025

Los beneficios de la educación rural en Los Pastorcitos y Pastorcitas
Francisca Ibarra, Antonia Yáñez y Florencia Villanueva
Por Francisca Ibarra, Antonia Yáñez y Florencia Villanueva

La metodología Montessori es la base de la educación inicial de calidad que entrega el jardín infantil Los Pastorcitos y Pastorcitas en la localidad de Las Cardas, en la Región de Coquimbo. El establecimiento comenzó a funcionar hace más de una década como parte de la red de establecimientos públicos de la Fundación Integra. El Jardín combina aprendizaje práctico, cercanía con las familias y respeto por el entorno rural. A través de sus programas, los niños y niñas desarrollan habilidades cognitivas y socioemocionales, mientras participan en actividades vinculadas a la naturaleza y la vida comunitaria.

Ubicado en un entorno rural donde las personas valoran la colaboración y tienen lazos estrechos, este jardín infantil ha transformado la vida cotidiana de muchas familias. Desde su fundación por la exdirectora Rosa María Villarreal, ha permitido que niñas y niños accedan a una educación adaptada a las necesidades del medio rural, fomentando el arraigo comunitario y la igualdad de oportunidades.

Hoy, bajo la dirección de Paulina Salgado Espinoza, el Jardín implementa la metodología Montessori, enfocada en potenciar la autonomía, la creatividad y el aprendizaje práctico. La directora explicó que “una ventaja de trabajar acá en el campo es el contacto con la naturaleza. Nosotras lo vivenciamos empíricamente, y eso es un plus respecto a los niños de la ciudad”.

Metodologías innovadoras son aplicadas en la educación rural

El trabajo del establecimiento permite que los niños desarrollen habilidades cognitivas, motricidad fina y aprendizaje sensorial. Salgado indica que “este jardín tiene la oportunidad de brindar la metodología Montessori gratuitamente. Gracias a ese método nuestros niños tienen un mejor desarrollo de sus propias capacidades, asegurando que los niños rurales tengan las mismas oportunidades que los de la ciudad”.

Estos elementos fortalecen el sentido de pertenencia y fomentan una educación más humana, vinculada al contexto local. Entre los principales beneficios de la educación rural destacan:

- Contacto directo con la naturaleza.

- Participación familiar activa en diferentes proyectos.

- Cercanía afectiva entre la comunidad educativa y el entorno.

El jardín enfrenta desafíos propios del campo, como la distancia geográfica y la limitada infraestructura de emergencia. La directora comenta que “si ocurre un accidente, debemos trasladar a los niños hasta Coquimbo y son al menos unos 35 minutos en auto. Por ello, la seguridad es nuestra prioridad”, destacando la importancia del Plan de Sistema de Seguridad (PISE) y del trabajo preventivo constante para resguardar a la comunidad educativa.

El establecimiento integra la vida comunitaria y la sustentabilidad en su modelo educativo. La educadora Valeria Bonilla explica los niños participan del sembrado de “lechugas, betarragas, choclos y papas, aprendiendo el cuidado de la naturaleza y el valor de la producción propia”. Estas actividades permiten combinar educación práctica y respeto por el medio ambiente, fortaleciendo el vínculo con la tierra y la cultura local. Además, los niños participan en el cuidado de animales caprinos y comprenden procesos agrícolas, integrando valores de autonomía, respeto y sostenibilidad.

La educación impartida también promueve la educación para la paz, basada en valores como el respeto, la igualdad, la tolerancia y la no violencia, enseñando a los niños a regular sus emociones y a convertirse en adultos respetuosos y conscientes. “Nuestro propósito es que los niños que se educan acá sean adultos responsables, amorosos autónomos y capaces de manejar sus emociones”, menciona Salgado.

El trabajo del jardín infantil se complementa con visitas y asesorías de instituciones externas, como bomberos, prevencioncitas de riesgo, empresas locales y escuelas, que se realizan de manera periódica para fortalecer la formación integral de los niños. Estas instancias permiten el trabajo en conjunto con las familias y la comunidad, asegurando que la educación no se limite al aula, sino que esté conectada con el entorno. Además, se realizan simulacros de sismo, incendio y balaceras, garantizando la seguridad y preparación de los niños ante situaciones de emergencia.

El modelo que impulsa Fundación Integra se alinea con las recomendaciones de la Defensoría de la Niñez que busca garantizar que cada niño y niña pueda desarrollarse plenamente, con oportunidades equitativas de aprendizaje, participación activa en su comunidad y fortalecimiento de sus capacidades cognitivas, emocionales y sociales, fomentando así una infancia segura, protegida y enriquecedora, donde sus derechos sean siempre respetados.

La experiencia del jardín infantil Los Pastorcitos y Pastorcitas confirma que la educación rural puede ser innovadora, inclusiva y transformadora. Gracias al compromiso del equipo educativo, la participación de las familias y la integración con la comunidad, los niños y niñas desarrollan habilidades cognitivas y socioemocionales, aprenden a valorar sus raíces y a respetar la naturaleza, recibiendo una formación que trasciende las aulas y los prepara para la vida con autonomía, conciencia y arraigo.