El reciclaje es utilizado para la protección y el trabajo con familias en el jardín infantil Arcoíris
21 de noviembre de 2025

En la Provincia del Elqui, específicamente en el sector de Coquimbito, se encuentra el establecimiento conformado por siete educadoras de párvulo cuya labor es potenciar el conocimiento educativo, emocional y espiritual.
El jardín infantil Arcoíris es parte de la Fundación Integra, la cual ofrece educación parvularia pública, gratuita y de calidad en Chile. Las labores que tiene Integra son abastecer de materiales didácticos acordes a los sellos educativos del establecimiento. En este caso se busca fomentar la ciencias y la exploración de los infantes. Por ello, reciben palas, baldes, juguetes, pelotas, y otros elementos para que puedan interactuar y desarrollar su creatividad.
El centro educativo trabaja junto a los niños y apoderados para que estos reutilicen objetos que en un comienzo iban a ser desechados, pero que con la creatividad suficiente se les da un uso distinto para el que fue creado.
Ya sea brindados por Integra, o realizados por los mismos niños y apoderados, todo el material debe seguir las normas de seguridad establecidas por la fundación, como es el caso de los globos y la goma eva, mayormente usados en celebraciones; pero, para prevenir accidentes, ya no se pueden utilizar. Además, toda esta información es proveída a las familias para que también puedan evitar accidentes en casa.
La directora del establecimiento, Mabel Castro, habla sobre las dificultades que han atravesado en el último tiempo. “Hemos notado que los recursos cada año han ido disminuyendo por las políticas presupuestarias, y ahí está el desafío de trabajar con las familias ya que nosotros no podemos pedir material a las familias, pero sí podemos incentivar a que se reutilicen objetos que se puedan transformar”.
Juegos como educación
Arcoíris valora el juego como una forma de aprender, siguiendo la propuesta de “La importancia de Jugar”, del Ministerio de Educación. En su establecimiento existen diversos espacios dedicados a esta acción: un patio con resbalines para que los niños puedan deslizarse, una huerta, un espacio de arena en el que pueden jugar con palas y camiones, la sala de clases que posee un “computador” conformado por un espejo y un teclado. Además, tienen una televisión conectada a un notebook para que puedan ver videos que los estimulen y un parlante para practicar sus pasos de baile.
El juego es una parte indispensable para el desarrollo de los niños y niñas ya que estos consiguen que puedan desarrollar aspectos tales como:
1. Habilidades psicomotrices.
2. Construcción, conciencia e identidad.
3. Comunicación y empatía.
4. Control de la agresividad.
5. El pensamiento.
Se destaca que este espacio está decorado con elementos reutilizados como troncos para un circuito de saltos, el “colectivo” que consiste de un asiento junto a dos ruedas y un círculo de madera que funciona como “volante” y también que la huerta está custodiada un espantapájaros realizado en conjunto, los “caballos con los que los niños se movilizan” que consisten en un palo y un peluche en la parte superior.
“Educamos a niños y niñas en el cuidado y conservación del medio ambiente para un desarrollo sustentable”, explicó Castro. La frase no solo describe el sello pedagógico del Jardín, sino que también, es el reflejo del trabajo educativo que se hace en conjunto con las familias para promover el desarrollo integral de los niños y niñas y la concientización del cuidado del planeta desde la primera infancia.