El buen trato y protagonismo infantil son impulsados en el Valle de la Luna de Fundación Integra
20 de noviembre de 2025

El Jardín ubicado en la localidad de Huachalalume y perteneciente a la Fundación Integra basa su labor pedagógica en un modelo educativo que garantiza respeto, contención y el desarrollo integral durante la primera infancia a través de prácticas inclusivas. En este espacio se promueve un ambiente de confianza donde los niños son protagonistas de su aprendizaje y crecen en un entorno seguro y afectivo.
Se fomentan diversas prácticas de respeto en este espacio para favorecer un ambiente relacional positivo. De esta manera, niñas y niños aprenden y se desarrollan plenamente, principalmente a través del juego. Entre las prácticas cotidianas que se ejercen se encuentran:
- Trato: Cada niño es tratado en base a sus necesidades.
- Apoyo: En situaciones difíciles, reciben cariño y cercanía.
- Integrar: Se promueve la integración de niños con distintas nacionalidades.
- Elegir: Los niños eligen actividades y juegos en los cuales quieran participar.
Cada niño es un mundo distinto en este jardín infantil, donde son protagonistas de su propio aprendizaje y es algo común para seguir las políticas de la fundación en el marco de la buena enseñanza. Para lograrlo, se crean zonas de juego y espacios educativos, tanto interiores como exteriores, donde los niños eligen libremente en qué actividad participar acompañados por las educadoras de párvulo que van en conjunto con ellos mediando su aprendizaje particular.
Las puertas del Jardín se mantienen abiertas durante todo el día para los apoderados y si desea acceder a los distintos espacios al interior del recinto lo puede hacer y así observar el desarrollo de su hijo. La relación y cercanía de las familias es vital para fortalecer la conexión entre el hogar y el establecimiento en una “educación colaborativa”. En el foco de esta comunidad educativa, se busca que los niños construyan espacio con los apoderados. La directora del centro educativo, Claudia Ramírez, explica que en todas las actividades se involucran las familias como entrevistas y talleres siendo activas en cada etapa.
La inclusión como componente esencial del buen trato
El jardín infantil cuenta con Plan de Inclusión (PAI), donde cada niño de acuerdo a sus necesidades recibe un acompañamiento personalizado en colaboración con profesionales especializados. También cuentan con educadoras de Apoyo Pedagógico Individualizado (API) y terapeutas, quienes adaptan actividades dependiendo de cada niño y respetando su forma de aprendizaje. “No es un trato distinto, son acciones diferentes. Por ejemplo, hay niños que necesitan salir más tiempo al patio y en esas situaciones las profesionales especializadas ponen más atención al apoyar a estos niños”, enfatizó Ramírez.
El Jardín expresa sus valores institucionales mediante su Proyecto Educativo Institucional (PEI), en el cual prima el respeto a la diversidad, la erradicación de toda forma de discriminación y violencia, recalcando una justicia educativa de por medio. Todo esto enmarcado en un ambiente de buen trato y de respeto, reafirmado día a día en sus salas donde conviven niñas y niños de distintas nacionalidades tales como venezolanos, colombianos, haitianos y paraguayos.
La inclusión se trabaja y refleja cotidianamente, con apoyo de guías y materiales pedagógicos. Jacqueline González, asistente de párvulos, quien se ha especializado en la inclusión de los niños y niñas en el Jardín, comenta que ha tenido que formarse de manera constante para aplicar estrategias inclusivas dentro del aula. “Integra nos entrega guías y material. Eso me sirve para reforzar y preparar el trabajo con los niños. Usamos pictogramas para favorecer la comunicación del espacio físico y así reducir el ruido”.
Además del PEI, el Valle de la Luna también se guía por la política de lineamientos del Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia promovido por la Subsecretaría de Educación Parvularia para llevar a la práctica el buen trato. En dicho manual se instalan como ejes principales los derechos, la inclusión y el juego, impulsando prácticas como la contención emocional y la mediación pedagógica que se aplican en el aula dentro de una política orientada a impulsar la dignidad y la ciudadanía activa en la primera infancia.