El aprendizaje motivado por la naturaleza
23 de octubre de 2025

El vínculo entre el medio ambiente y los niños es vital para su desarrollo óptimo, dentro de este contexto, el jardín Perlitas de Ostión cumple un importante rol en la formación del cuidado a su localidad.
El entorno natural es un recurso que puede ser utilizado para complementar el aprendizaje de los niños y niñas, entregando experiencias que enriquecen tanto su desarrollo cognitivo como emocional. Fomenta la curiosidad, estimula la creatividad y promueve un vínculo más respetuoso con el medioambiente, lo que es relevante para el contexto actual en el que vivimos, donde la conexión con áreas verdes disminuye cada vez más.
De acuerdo con el informe sobre Bienestar ecológico y desarrollo de la primera infancia de UNICEF, “existe evidencia sustancial acerca de los beneficios potenciales alcanzados por las niñas y niños que, en sus entornos de aprendizaje temprano, mantienen contacto permanente con la naturaleza y tienen experiencias vivenciales de juego y exploración”. Entre los beneficios destacan la mejora en la coordinación motriz, la creatividad, el bienestar psicológico y la autoestima.
En la localidad de Tongoy, el Jardín Infantil Perlitas de Ostión, perteneciente a la fundación Integra, potencia su contexto costero para educar, desarrollando el aprendizaje a través del cuidado medioambiental con actividades que promueven el respeto y la conciencia ecológica en la niñez. Al respecto, su directora, Egle Torres, comenta que “la importancia de cuidar nuestro ambiente a través de este sello nos permite enseñarles a los niños a desarrollar una conciencia respetuosa hacia todo lo que hacemos dentro de nuestro espacio costero”.
El establecimiento educacional tiene más de 40 años educando a niños y niñas desde la sala cuna a nivel medio mayor, contando con una capacidad para 192 párvulos y es a través de su proyecto educativo institucional, que se busca entregar una educación integral mediante el juego con el objetivo de que contribuyan a la conservación del medio natural y generen cuidados a su entorno desde sus primeros años de vida.
En el Jardín se realizan diferentes actividades donde aprenden a cuidar el medio ambiente, tales como:
- Proyectos de reciclaje y reutilización de materiales
- Visitas a la costa para explorar la flora y fauna local
- Creación y cuidado de una huerta
- Limpieza de la playa junto a las educadoras y sus familias
El rol de la familia
La participación de las familias es clave para que lo que es enseñado perdure en el tiempo, los padres y apoderados de los párvulos se ven involucrados en las actividades que estos realizan, así lo plantea el Ministerio de Medioambiente en su guía de educación parvularia donde señala que “la educación ambiental permeará hacia la familia como hilo conductor para la generación de acciones que fomentan una vida más sostenible y amigable con el medio ambiente”.
De acuerdo con la educadora Javiera Castillo, los padres y apoderados cumplen un rol esencial ya que “son los primeros educadores, y si no existe un trabajo colaborativo, el aprendizaje no tiene mayor trascendencia”. Por ello, las familias se integran en las salidas pedagógicas y en los proyectos ambientales, reforzando lo que se aprende en el aula. Esta relación escuela-familia asegura que las enseñanzas no se queden solo en el jardín infantil, sino que se trasladen al hogar y al entorno comunitario.
Los párvulos y sus familias deben aprender a cómo relacionarse con su flora y fauna local de manera responsable y respetuosa, de una manera en la que se quede en sus conciencias. Por ello es importante que dentro de las lecciones en sus establecimientos educacionales se incluyan acciones concretas que fomenten esta actitud y que no quede solo en palabras, como comentó la educadora Castillo, los niños y niñas van a jugar al jardín, a jugar para aprender.