Región en crisis: Sequía y desafíos en las comunidades rurales
3 de septiembre de 2025


En algunas zonas del territorio el agua se ha convertido casi en un lujo, especialmente en comunidades rurales como Mamalluca, donde se han tomado medidas extremas y acciones ante la difícil situación.
El 18 de marzo de este año, el territorio fue oficialmente designado como zona de riesgo sanitario debido a la escasez hídrica que enfrenta. Esta declaración no es más que el reflejo de las graves condiciones que se han estado gestando durante algún tiempo en la región de Coquimbo referentes a la sequía. La situación ha afectado especialmente a las zonas rurales, ya que la mayoría vive de la ganadería o de la agricultura.
En la localidad de Campanario, perteneciente a la comuna de Monte Patria, la preocupación de los habitantes es inevitable, pues muchas de las familias trabajan la tierra. La comunidad se ve obligada a recurrir a la ayuda de cuatro camiones aljibes al día, mientras que actividades básicas como bañarse o lavar ropa se convierten en tareas difíciles y limitadas a la utilización de baldes.
La situación se repite en Tambillo, otra zona rural, que presenta un déficit de 20 mil litros diarios, donde las familias disponen únicamente de cuatro horas de agua al día. Además, esta cantidad puede variar dependiendo la presión, que muchas veces es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de una familia promedio.
Según el sitio web del Gobierno de Chile, el consumo promedio por persona varía entre 150 y 200 litros de agua diariamente para consumo e higiene, lo que resalta aún más la gravedad de la escasez en estas comunidades.
En Lagunilla, localidad de la comuna de Ovalle, la situación también es crítica. Los vecinos se ven obligados a tomar medidas preventivas realizando cortes de agua, para poder acumular este recurso en estanques y así abastecer a los locales, esto debido a que los pozos de agua rápidamente se están secando.
Es importante saber qué para hacer frente a esta crisis, las comunidades rurales se pueden organizar en comités o cooperativas para así poder optar a un SSR (Servicio Sanitario Rural) el cual, según la ley N.º 20.998, es la encargada de la distribución del agua potable. Existen comunidades que enfrentan situaciones similares a las mencionadas anteriormente y que no disponen de un comité consolidado, por lo que se encuentran con más desafíos para la conformación de un SSR.
Este es el caso de la localidad de Mamalluca, ubicada nueve kilómetros al noroeste de la ciudad de Vicuña, la cual está experimentando situaciones parecidas a las ya mencionadas y se encuentran en proceso de organización de comité para lograr tener agua potable.
En esta localidad hay muchas personas que tienen los recursos económicos para la realización de un pozo propio, pero para otras no es asequible. La mayoría de los habitantes de Mamalluca se abastecen de la poca agua que obtienen a partir de estas estructuras o de las vertientes, además de recurrir a camiones aljibe.
Según Gisela Ketterer, residente de la localidad y perteneciente al actual comité, estos camiones distribuyen agua gratuitamente a las personas dentro del rango de su ficha social vulnerable, proporcionando 350 litros de agua por persona del grupo familiar semanalmente. Aquellos que no cuentan con el rango de vulnerabilidad deben pagar un aproximado de 40 mil pesos por 3 mil litros de agua.

Gisela comenta que "mi derecho al agua son siete horas a la semana, las cuales varían entre que la bomba tiene que parar media hora, la presión que tenga el agua o si alguien cierra la llave en el momento que me corresponde, pueden llegar a ser tres horas de agua a la semana”.
Los habitantes de Mamalluca están en proceso de desarrollar los últimos pasos para consolidar su organización, denominado "Comité Social y Cultural Pro Agua Mamalluca". Según la presidenta de la Directiva Provisional, María Inés Carbajal, este surge de "cuatro comités ya existentes por separado, pero nos reunimos para crear uno más grande y así poder solventar en conjunto el proceso del agua".
Los pasos a seguir después de que el comité esté consolidado con su respectiva directiva, la cual se elegirá el sábado 4 de mayo. Según Gisela sería postular a algún fondo del Gobierno, esto debido a que para conseguir agua potable se necesita realizar un estudio geológico, el cual tiene un costo de alrededor de 20 millones de pesos y después, si este se aprueba, se realizaría un saneamiento del territorio para conformar un SSR.
Muchas personas de esta localidad están desesperadas con la situación actual que están viviendo. Clara Godoy comenta que la vertiente de donde ella sacaba agua está seca y que hace aproximadamente tres meses solo ha tenido que comprarla, gastando hasta 120 mil pesos mensuales. Además, añade que “para afrontar la crisis optó por la construcción de un baño seco, ya no lavo ropa en mi casa, sino que voy donde una amiga que vive en Vicuña y donde aprovecho para bañarme también”.
Referente a lo anteriormente mencionado, el comité también ha ido a plantear sus inquietudes a la Municipalidad de Vicuña, para saber si les podían otorgar alguna ayuda. El alcalde de la comuna, Rafael Vera Castillo, indicó que la municipalidad como tal no tiene las facultades para hacer nada en estos casos, señalando que “nosotros lo que ofrecimos fue hacer gestiones para poder acceder, ya sea al servicio sanitario de Calingasta-San Isidro, o bien con la empresa Aguas Del Valle, ambos estamentos privados”.
La cuestión radica sobre qué sucederá durante este tiempo de espera, ya que se aproxima que el proceso del SSR puede durar un mínimo de dos años. Mientras tanto, los residentes de Mamalluca se enfrentan a la incertidumbre y a la difícil tarea de sobrevivir con recursos hídricos limitados, esperando ansiosamente una solución que les brinde el acceso básico a agua potable que merecen como ciudadanos.
"El agua es un derecho humano y aquí no se está respetando. Yo he reclamado para que al menos el agua que entregue la municipalidad sea para todos y no solo para algunos", concluye Clara Godoy.