Región de Coquimbo proyecta invierno con lluvias dentro de rangos normales en medio de posible llegada de El Niño
1 de mayo de 2026


> Luego de varios años marcados por la escasez hídrica, la región podría enfrentar un escenario más favorable durante el próximo invierno. Proyecciones del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) apuntan a precipitaciones dentro de rangos normales e incluso por sobre lo habitual en algunos sectores.
El posible arribo del fenómeno de El Niño aparece como un factor clave en este escenario. Según especialistas, el evento ya comienza a manifestarse en el océano Pacífico y evolucionaría de forma gradual.

En cuanto a las lluvias, los análisis indican que la temporada comenzaría en junio, aumentando la probabilidad de precipitaciones durante julio, agosto y septiembre, meses que históricamente concentran la mayor cantidad de agua caída en la zona centro-norte del país. En esa línea, el meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, explicó que los rangos habituales de precipitaciones varían según la provincia: “Precipitaciones dentro del rango normal para la región se refieren a montos que alcanzarían en Elqui entre 40 y 140 milímetros; en Limarí entre 100 y 170; y en Choapa entre 140 y 260 milímetros. Las proyecciones para este invierno se esperan dentro de lo normal o sobre este rango”. Además, el especialista advirtió que en el corto plazo no se anticipan cambios significativos en las condiciones meteorológicas: “A corto plazo, para las próximas semanas no se observan precipitaciones llegando a la región ni sistemas asociados. Todavía no vemos la influencia de estos fenómenos, que se espera se presenten más avanzado el invierno”. Pese a este panorama más esperanzador, la situación hídrica de la región continúa siendo compleja. La zona acumula varios años consecutivos con caudales por debajo de lo normal, lo que ha impactado tanto a los embalses como a la disponibilidad de agua para consumo actividades y productivas.

Actualmente, los embalses continúan en niveles bajos, reflejando un déficit que se arrastra hace años y que no se revierte con una sola temporada de lluvias.
En este contexto, el modelador de geociencias de CEAZA, Cristian Muñoz Castillo, explicó que El Niño ya muestra señales en el Pacífico y que su desarrollo será progresivo: “Se están dando las condiciones en el océano y la atmósfera para la llegada de un evento El Niño, que comenzaría débil entre mayo y junio y se intensificaría hacia fin de año”. Respecto a las precipitaciones, advirtió que no necesariamente se concentrarán en los meses tradicionales: “Al partir como un evento débil, las lluvias más importantes se podrían dar desde julio o agosto, incluso hacia el final de la temporada, con posibilidad de episodios fuera de lo habitual”. Aunque este escenario abre una posibilidad de alivio para la región, no implica el fin de la sequía. Más bien, representa una oportunidad para recuperar parcialmente los niveles hídricos, pero también deja en evidencia que la crisis es profunda y de largo plazo, por lo que el uso responsable del agua seguirá siendo clave en los próximos años.
