Caída en ventas y aumento de puestos no autorizados en la Feria de San Juan
3 de septiembre de 2025


El lugar enfrenta una crisis con el aumento de vendedores no admitidos, impulsados por las dificultades económicas tras la pandemia.
En los últimos años, la Feria de las Pulgas de San Juan ha experimentado un notable incremento en el número de vendedores que asisten y se instalan con puestos no autorizados a los alrededores de la feria local. Este fenómeno ha generado preocupación entre los comerciantes establecidos de los diferentes sindicatos permitidos en la zona, este problema parece estar vinculado a las diversas secuelas económicas que dejó la pandemia. Así mismo, se ha visto una drástica reducción en la clientela que rodeaba el sector debido a la crisis sanitaria y el aumento en el costo de vida producidos últimamente en Chile.
Desde que comenzó la pandemia, muchas personas se han visto obligadas a buscar medios alternativos de subsistencia debido a la imposibilidad de acceder a bonos y otras ayudas económicas. La necesidad de generar ingresos ha llevado a numerosos individuos a instalarse en la feria sin los permisos correspondientes, compitiendo de manera desleal con aquellos que están al día con sus papeles. Estos comerciantes argumentan que los puestos ilegales no solo les quitan clientela, sino que también generan problemas adicionales como el desorden y la falta de seguridad.

En ese sentido, Susana Geraldo secretaria del Sindicato N°3-Génesis 2 y participé desde hace 18 años en la feria local explica que “tenemos mucha gente de afuera, que hicieron ferias por otras partes y venden demasiado barato, nosotros perdemos las ventas, perdimos clientes de años con la pandemia, se perdió casi la mitad de los clientes”. La estructura misma de la feria ha cambiado drásticamente, debido al aumento significativo de personas que asisten a vender productos en la comuna “nosotros antes éramos 2 mil feriantes a través de Coquimbo y Tierras Blancas, ahora somos 5 mil”. La pandemia no solo redujo el número de clientes, sino que también aumentó la competencia, afectando significativamente a los comerciantes locales.
En relación a esto, Genaro Valenzuela, presidente del Sindicato N°2 Nueva Feria de San Juan y participé desde hace 24 años en la feria de la comuna también explica que “la gente del sindicato se ha mantenido, es mayormente externa. Los compradores se han reducido, pues se preocupan más de comprar los víveres, se aseguran con las verduras y si les sobra algo se tiran a la feria de productos usados”. Esto lleva a un dilema que pone en relieve la complejidad de la situación, mientras que la competencia desleal afecta a los comerciantes legales, los vendedores no admitidos también están luchando por sobrevivir en un contexto económico adverso.

Ante esto autoridades locales, como la Oficina del Microemprendimiento Social y Oficios del Municipio de Coquimbo trabajan para implementar medidas efectivas que regulen la actividad comercial sin dejar de lado el apoyo a quienes más lo necesitan. Así lo expone Marcos Mettifogo gestor territorial de ferias de productos usados de la comuna, quien señala que “la idea nuestra como oficina es darle herramientas a estas personas para que puedan saltar de la feria de productos usados, a lo mejor a algún emprendimiento, algo más formal, que pueda sostener la economía de su hogar en este caso”.
El objetivo no es solo mitigar los impactos negativos, sino también brindar oportunidades para una transición hacia emprendimientos más formales que puedan sostener económicamente a las familias afectadas. En este contexto, el diálogo y la colaboración son fundamentales para encontrar soluciones equitativas y sostenibles que preserven la integridad de la feria y su importancia para la comunidad de Coquimbo.